Pezoneras de lactancia: qué son, cómo se usan y cuáles son sus beneficios

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Las pezoneras de lactancia pueden ser una herramienta muy útil para facilitar el agarre del bebé al pecho y proteger los pezones de la madre.

La lactancia materna es una de las experiencias más maravillosas que puede vivir una madre con su bebé. Sin embargo, puede que no siempre sea fácil ni placentera. A veces, pueden surgir dificultades o molestias que hacen que el amamantamiento se convierta en un reto que incluso conlleve al abandono del mismo.

¿Quieres saber más sobre las pezoneras? En este artículo te contamos qué son, cómo se usan y cuáles son sus beneficios.

Qué son las pezoneras de lactancia

Las pezoneras de lactancia son unas fundas flexibles y finas que se colocan sobre los pezones de la madre para simplificar el amamantamiento. Estos productos se adaptan a la forma del pezón y la areola, con el fin de ayudar al bebé a succionar mejor y evitar el roce directo del pezón con la boca del pequeño.

Las pezoneras de lactancia están fabricadas en silicona, un material hipoalergénico y transparente que no altera el sabor ni el olor de la leche materna. Además, tienen unos orificios por donde sale la leche al bebé.

Existen diferentes tamaños y formas de pezoneras de lactancia, por lo que es importante elegir las más adecuadas para cada caso. Lo ideal es que cubran el pezón y parte de la areola, sin dejar espacios ni arrugas. También es conveniente que tengan un borde ancho y redondeado para adherirse mejor al pecho.

Cuándo usar las pezoneras de lactancia

Las pezoneras de lactancia no son imprescindibles para todas las madres ni para todas las situaciones. De hecho, su uso debe ser temporal y supervisado por un profesional o una asesora de lactancia, ya que pueden interferir en la producción de leche o en el aprendizaje del bebé.

Sin embargo, hay algunos casos en los que las pezoneras de lactancia pueden ser una solución práctica y eficaz para resolver algunos problemas o dificultades durante el amamantamiento.

Algunos ejemplos son:

  • Cuando el bebé tiene problemas para agarrarse al pecho, ya sea por prematuridad, bajo peso, frenillo lingual corto o falta de experiencia. En estos casos, las pezoneras pueden facilitar el agarre al ofrecer un estímulo más firme en el paladar del bebé y ayudarle a succionar con más fuerza y durante más tiempo.
  • Si la madre tiene los pezones planos o invertidos, lo que impide que el bebé pueda agarrarlos con facilidad. En estos casos, las pezoneras pueden ayudar a dar forma a los pezones y a mantenerlos firmes durante la toma.
  • Cuando la madre tiene grietas o heridas en los pezones, lo que provoca dolor e incomodidad al dar el pecho. En estos casos, las pezoneras pueden proteger los pezones del roce directo con la boca del bebé y favorecer su cicatrización.
  • Si la madre tiene una producción excesiva de leche o un reflejo de eyección muy fuerte, lo que hace que el bebé se atragante o se suelte del pecho con frecuencia, puede usar las pezoneras para regular el flujo de leche y hacer que sea más fácil de manejar para el bebé. La producción de leche depende de un mecanismo neuro-endocrino en el que la succión del bebé estimula la liberación de prolactina y oxitocina. La prolactina es la hormona que favorece la síntesis de leche en los alvéolos mamarios, mientras que la oxitocina es la que provoca la contracción de las células mioepiteliales que rodean los alvéolos y facilita la salida de la leche hacia los conductos. Este proceso se conoce como feedback positivo, ya que cuanto más succiona el bebé, más leche se produce y se excreta. Algunos factores pueden alterar este equilibrio, como el estrés, la alimentación, el ejercicio físico o la frecuencia y la duración de las tomas, que pueden influir en los niveles de prolactina y oxitocina en la sangre y, por lo tanto, en la cantidad y el flujo de leche.

Cómo usar las pezoneras de lactancia correctamente

Una de las infecciones que pueden afectar a la madre y al bebé es el Citomegalovirus en el embarazo. Conocido como CMV, es un virus muy común y generalmente inofensivo, pero que puede causar complicaciones graves si se transmite al feto.

Para que las pezoneras de lactar cumplan su función y no causen efectos adversos, es importante usarlas correctamente. A continuación, te damos algunos consejos para que sepas cómo colocarlas, cómo dar el pecho con ellas y cómo cuidarlas.

Cómo colocar las pezoneras de lactar

Sigue los siguientes pasos para poner una pezonera son los siguientes:

  • Lávate las manos y la pezonera con agua y jabón antes de cada uso.
  • Humedece la pezonera con un poco de agua para que se adhiera mejor al pecho.
  • Presiona con los dedos alrededor del borde para que la pezonera no se mueva.
  • Pon la pezonera en el seno con el borde suave volteado en dirección opuesta al seno, luego voltea el borde sobre el seno.
  • Enrolla la mitad de la punta de la pezonera hacia fuera y ponla sobre el pezón, luego desenróllala lentamente en el seno.
  • Asegúrate de que el pezón quede centrado en el orificio de la pezonera y que no haya arrugas ni pliegues.
  • Ofrece el pecho al bebé y observa que se agarre bien y succione con eficacia.

Cómo dar el pecho con las pezoneras de lactar

Una vez colocadas las pezoneras de lactar, se debe ofrecer el pecho al bebé como se haría normalmente, buscando una postura cómoda y un buen agarre. Se debe estimular al bebé a abrir bien la boca y a coger no solo el pezón, sino también parte de la areola.

Es importante observar que el bebé succione correctamente y que trague leche con frecuencia. También es conveniente cambiar de pecho cuando el bebé lo suelte por sí mismo o cuando disminuya el ritmo de succión.

Cómo cuidar las pezoneras de lactar

Después de cada toma, se deben retirar las pezoneras de lactar con cuidado y lavarlas con agua y jabón neutro. Luego, se deben secar bien y guardarlas en un recipiente limpio y seco.

Es recomendable esterilizar las pezoneras de lactar una vez al día, siguiendo las instrucciones del fabricante. También es aconsejable revisarlas periódicamente y cambiarlas si presentan algún signo de deterioro o rotura.

Cuáles son los beneficios de usar las pezoneras de lactar

El uso adecuado y temporal de las pezoneras de lactar puede aportar varios beneficios tanto para la madre como para el bebé. Algunos de ellos son:

  • Permiten continuar con la lactancia materna en situaciones difíciles o dolorosas, evitando el empleo del biberón o el abandono precoz del amamantamiento.
  • Favorecen el agarre del bebé al pecho y mejoran la transferencia de leche, lo que contribuye a satisfacer sus necesidades nutricionales y emocionales.
  • Protegen los pezones de la madre de posibles lesiones o infecciones, lo que favorece su recuperación y previene complicaciones como la mastitis.
  • Aumentan la confianza y la seguridad de la madre en su capacidad para amamantar a su bebé, lo que refuerza su autoestima y su vínculo afectivo.

En conclusión, las pezoneras de lactancia son un producto que puede ayudar a muchas madres a superar algunos obstáculos o molestias durante el amamantamiento. Sin embargo, no son una solución definitiva ni universal, sino un recurso temporal y complementario a la lactancia materna.

Por eso, es importante usarlas solo cuando sea necesario y bajo supervisión profesional. También es conveniente seguir unas pautas para colocarlas, utilizarlas y cuidarlas correctamente, así como para retirarlas cuando ya no sean necesarias.

Preguntas Frecuentes

¿Las pezoneras de lactar reducen la producción de leche?

No necesariamente. Si las pezoneras de lactar se emplean correctamente y el bebé succiona bien, no deberían afectar a la producción de leche. Sin embargo, si las pezoneras interfieren en el estímulo del pezón o en el vaciado del pecho, podrían disminuir la cantidad o la calidad de la leche materna.

Por eso, es importante usar las pezoneras solo cuando sea necesario y bajo supervisión profesional. También es conveniente extraerse leche después de cada toma si se observa que el bebé no queda satisfecho o que los pechos quedan muy llenos.

¿Las pezoneras de lactar crean confusión al bebé?

Algunos bebés pueden adaptarse fácilmente al uso de las pezoneras y luego volver a mamar sin ellas sin problemas. Otros bebés pueden acostumbrarse tanto a las pezoneras que les cueste más agarrarse al pecho sin ellas o incluso las rechacen

¿Cuando y cómo se quitan las pezoneras de lactar?

No hay una regla fija para quitar las pezoneras de lactar. Depende de cada caso y de cómo evolucione la lactancia. Lo ideal es que se vayan retirando gradualmente, alternando tomas con y sin pezoneras, hasta que el bebé se acostumbre a mamar sin ellas.

Para facilitar este proceso, se puede intentar quitar la pezonera cuando el bebé esté tranquilo y relajado, por ejemplo, después de un masaje o un baño. También se puede aprovechar el momento en que el bebé suelta el pecho para cambiarlo de lado y ofrecerle el otro pecho sin pezonera.

Es importante tener paciencia y no forzar al bebé a mamar sin pezoneras si no está preparado. Si se observa que el bebé se frustra o se niega a tomar el pecho sin pezoneras, se puede volver a ponerlas y seguir intentándolo más adelante.

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